viernes, 5 de diciembre de 2014

MUSEO DE LA CIUDAD DE MÉXICO

LA FUENTE DE LA SIRENA
El antiguo Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya actual Museo de la Ciudad de México, está ubicado sobre la avenida Pino Suárez a varias cuadras de la Plaza de la Constitución (Zócalo). Es un museo, un hermoso palacio virreinal cuya construcción se remonta a 1536. Desde entonces el edificio ha sido remodelado y modificado en muchas ocasiones, tanto en su aspecto como en su funcionamiento, habiendo servido desde palacio de nobles familias hasta vecindad.
Tiempo atrás, allá por el siglo XVIII, en ese Palacio, habitado entonces por los Condes de Santiago de Calimaya, Virrey de la Ciudad de la Nueva España, lucia su aspecto original, con el tiempo se ha tratado de mantener su esplendor, ahora cuenta al frente con enigmáticas gárgolas de desagües e impresionantes cañones. Con una puerta magnifica, toda tallada de roble, con los escudos de la época, se abre a dos alas, su patio neoclásico, bellísimo, el cual tiene tres lados con arcadas, y uno ciego, en conjunto maravilloso y adosada una espectacular fuente de cantera.
En dos plantas con patio central techado, en el primer piso, la Capilla, la Sacristía, ya que así era por costumbre asistir a misa diariamente, además, estaba mal visto que las mujeres de abolengo salieran seguido a la calle y convivieran con el pueblo. Por lo cual, era común que las mansiones señoriales contaran con una capilla privada con su correspondiente sacristía. Una escalera magnifica, subida y desplegada en dos, recibiéndonos unos feroces felinos, y coronada por un candil.
Se cuenta una historia, como muchas las leyendas que hay en el Centro Histórico, pero esta es especial pues trata sobre esa espectacular fuente que podemos apreciar ahí en el Palacio de los Condes. La leyenda nos dice que, los Condes tenían una hija, muy bella que cometió el mas grande de los pecados, enamorarse si, pero, de un plebeyo de un criado, tal vez mestizo. Por lo cual el Padre, el Virrey, hizo que corrieran al criado, quien había puesto sus ojos en su querida hija y eso no era posible, así que el criado se marcho, esto provoca la tristeza de la hija, que empezó a estar muy triste, tan triste, que se enfermo y de eso se dice que murió.
El Padre estaba desesperado, el sentimiento de culpa lo invadía, pensaba, si yo hubiera dejado a mi hija, que fuera feliz, no hubiera muerto. Entonces sin saber el verdadero motivo (tal vez el remordimiento), mando construir una fuente y los artesanos tallaron en cantera esa fuente con una sirena muy bella que tocaba la guitarra, el Padre creyó que su culpa estaba sanada, pero cada noche que se iba a acostar, se asomaba y veía hacia la fuente con la sirena al frente, y cuentan que al mirarla de nuevo, la sirena alzaba su vista y se posaba en la Capilla del Palacio, en la esquina norte a la izquierda. Y ahí miraba, como rezando. Cuenta la leyenda que todos los días, acontecía lo mismo, el Padre, muy preocupado, se lamentaba de lo que había hecho, y la culpa lo persiguió mucho, mucho tiempo, hasta el día que murió.
En octubre del año 1964 el Departamento del Distrito Federal decreta que el inmueble se convierta en la sede del Museo oficial de la Ciudad de México, en donde a estos días uno puede visitar exposiciones, obras y este tipo de leyendas que ahí con su gran arquitectura nos hablan de tantos años que han trascurrido por sus muros.

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