miércoles, 11 de marzo de 2015

SANTA CELESTE MÁRTIR EN EL CENTRO HISTÓRICO

LAS RELIQUIAS DE UNA SANTA DESCONOCIDA
El culto a las reliquias se remonta a los comienzos del cristianismo. Los primeros restos recogidos de los que se tiene noticia fueron los de san Esteban (primer mártir de la Iglesia Católica), y de ellos se conservan bastantes documentos que lo acreditan. La veneración a las reliquias ha sido siempre un fenómeno de gran importancia social, económica y cultural. Se llaman reliquias a los restos de los santos ya fallecidos, en un sentido más amplio, una reliquia constituye el cuerpo entero o cada una de las partes en que se halla dividido, aunque sean muy pequeñas. Las reliquias también son los ropajes y objetos que pudieran haber pertenecido al santo en cuestión o haber estado en contacto con él, considerados dignos de veneración.

LAS RELIQUIAS EN IGLESIAS Y CATEDRALES DE MÉXICO
Durante los primeros siglos del cristianismo, y como consecuencia de las persecuciones, comenzaron a conservarse y a tenerse en gran estima los objetos relacionados con los que habían muerto por la fe. También se consideraba reliquia al aceite de las lámparas que se encendían delante de los cuerpos de santos, así como las sábanas dispuestas sobre las tumbas, e incluso el polvo recogido en los “loculi” (lugar de enterramiento en las catacumbas). Asimismo los ropajes y cualquier otro objeto propiedad del mártir, incluso hilos extraídos del tejido de una prenda. En ocasiones estos objetos fueron considerados como milagrosos. Las cadenas con que habían sido atados en el calabozo los mártires y otros objetos de tortura eran reliquias muy preciadas. La cruz y los clavos del mártir que moría crucificado eran muy venerados.

SOLO SE VERÍAN LOS DÍAS DE MUERTOS
En nuestro país y más específicamente en la capital mexicana, este tipo de objetos de veneración fueron traídos a las iglesias más importantes de aquellos años, así podemos saber que a la Nueva España llegaron las primeras reliquias en el siglo XVI y esto ocasionó grandes fiestas y regocijos durante su distribución en las iglesias y parroquias de la ciudad. Desde entonces parroquias, iglesias y conventos las requerían para poder enaltecerse como santuarios. Quedó establecido que las iglesias y conventos exhibirían sus reliquias los días de los Fieles Difuntos, los Día de Muertos. Esas iglesias mostraban con soberbia espléndidas capillas consideradas como los “tesoros”. Aún hoy podemos admirar únicamente el 1 y 2 de noviembre en las capillas de reliquias de la Catedral Metropolitana, en la Catedral de Puebla, o contemplar los tableros relicarios en la Profesa (Centro Histórico) que flanquean el presbiterio. El barroco mexicano nos ha heredado las capillas de reliquias del monasterio de Nuestra Señora del Carmen en San Ángel (D. F.), las cuales podemos visitar cualquier día del año. Algunas de las crónicas del pasado, nos indican cuáles eran las reliquias más visitadas, por ejemplo, en la Catedral Metropolitana podemos encontrar, el Cuerpo de san Primitivo, el de santa Hilaria, dos cabezas de las once mil Vírgenes, de san Anastasio, de san Gelasio, de san Vito, y algunas otras más.

ALGUNAS AUN SE CONSERVAN EN ESTAS IGLESIAS 
En Santo Domingo, una muela de este santo, el Cuerpo de san Hipólito Presbítero, birrete (gorro) de san Francisco Xavier, zapato de san Pio V, un dedo y todo un libro de la mano de san Luis Beltrán, la Cabeza de santa Sapiencia, una muela de santa Catarina de Sena. En San Francisco, un hueso de san Antonio, otro de san Diego, una canilla de san Felipe de Jesús, dos Cabezas de las once mil vírgenes, un diente de san Lorenzo, y otras. En San Diego, dos Cabezas de las once mil Vírgenes, una mano de san Pedro de Alcántara, y otras muchas. En San Agustín, una muela del Santo, hueso de santo Thomas de Villa-Nueva, sangre de san Nicolás Tolentino, de santa Lucunda. En la Profesa, el cuerpo de san Aproniano, las entrañas de san Ignacio, su firma y otras. En San Felipe Neri, muela del santo, sangre de san Francisco de Sales, huesos de san Bono, de santa Liberata, de san Donato. En San Gerónimo, hueso del santo, un dedo de san Felipe de Jesús y la cabeza de santa Cordula… Algunas de estas reliquias ya no están, hay más en otras iglesias del D. F., en especial en el Centro Histórico y muchas más que no se mencionaron y que aun podemos descubrir.

LAS RELIQUIAS DEL TEMPLO SANTA TERESA LA NUEVA
De un tipo de reliquias que en lo personal se me hicieron muy llamativas e impactantes, son las de una santa que en el anonimato y relegada casi al olvido, aun sigue impresionando a quien ha podido apreciarla, ella se encuentra frente a la plaza de Loreto en el Centro Histórico, ahí está el famoso templo de Santa Teresa la Nueva que fue edificado muy cercano al templo de Loreto. Se sabe que se edificó con la supervisión de Pedro de Arrieta, un arquitecto de gran renombre de la época, quien terminó la obra en el año de 1715. Su estilo es barroco con detalles en tezontle y piedra volcánica rojiza. La fundación del templo corresponde a Manuela Molina que profesó la religión católica y la edificación con el nombre de Teresa de Jesús. Este templo, tomó la misión de abrigar a mujeres pobres. Luego de heredar una fortuna y tomar los hábitos, su fundadora, Manuela Molina, lo dedicó a Santa Teresa de Ávila y lo mandó levantar sobre terrenos del viejo hospital para leprosos de San Lázaro. Su estructura data de principios del siglo XVIII y, como la gran mayoría de las iglesias de monjas, su nave corre paralela a las entradas y a la fachada de mampostería. Las monjas que vivieron en este templo elaboraban y vendían escapularios de la Virgen del Carmen y panes rosas con gran fama entre los pobladores del virreinato. Después de que los bienes seculares pasaran a formar parte del patrimonio nacional. El convento fue sede de diversos usos y actualmente es la Escuela Nacional de Ciegos que está a un lado.

LA ENIGMÁTICA MARTIR SANTA CELESTE
En la parte de atrás y frente al altar de esta interesante construcción de Santa Teresa la Nueva y que ocasionalmente se confunde con el “Ex Teresa”, se encuentra una reja y ahí, una vitrina que guarda los restos (reliquias) de un personaje muy peculiar que vestida de novia impacta al visitante por su rictus que pareciera ser un verdadero cadáver, ataviada con un hermoso vestido de novia, velo y ramo, sus restos o huesos, los podemos ver a detalle, en su mano y los pies, el cabello es el que la santa tenía en vida, es verdadero, y a un lado reposa una capsula (cáliz) que contiene y guarda la sangre de la santa Celeste, que es a quien representa esta misteriosa figura de tamaño normal. No sabemos porque esta vestida de novia, aunque se dice que es patrona de las prometidas, no sabemos mucho de su historia, que como en otras veces sucede, que por el tiempo y el descuido, su origen y algo más de su vida se ha perdido y es confundida con otras religiosas de nombre “Celeste”, aunque en años y datos son diferentes. Lo que si notamos es que es muy visitada, “milagrosa”, y quien llega a venerarla son novias futuras esposas, que al casarse le llevan su ramo por los favores recibidos.

BUSCANDO SU ORIGEN
Sobre ella, casi no se sabe nada, (pues ni preguntando en la iglesia dan razón), pero se logro averiguar que a Santa Celeste se conmemora el 21 de octubre. Y se dice que por el tiempo en que esta mujer vivía, se desencadenó una persecución contra los cristianos en España, era el año 850 y gobernaba Abderramán II, quien promulgó las leyes contra los cristianos. Santa Celeste y su familia eran muy conocidas y de inmediato Celeste fue arrestada por ser una fiel cristiana y muy piadosa. Abderramán empleó primero halagos para ganar a Celeste, al no conseguirlo la entregó al verdugo para que la sacrificaran cortándole la cabeza. Esta reliquia de su cuerpo y de su sangre las monjas que construyeron este templo a finales del XVII las consiguieron para que las personas de la zona la veneraran y por su intercesión lograran una fe firme como la de ella ante Dios.

SU HISTORIA ES UN ENIGMA
Si este es el personaje que se menciona decapito a la santa Celeste, no parece ser un tipo despiadado, referente a la persecución y acciones contra los cristianos, no lo sabemos. Al visitar la iglesia de Santa Teresa la Nueva, en la actualidad hay un letrero que menciona un poco más de lo que fue su vida de la santa, y dice lo siguiente: “Santa Celeste, año de vida, 850 a. C. Lugar, Córdoba España. Festividad, 7 de octubre. Patronazgo, de las novias: Muerte, decapitada… Aquí yace el cuerpo (reliquias) de santa Celeste quien defendió su fe contra el gobierno del rey Abderramán II. Cuando se fundó este convento al principio del siglo XVIII, las religiosas carmelitas con ayuda de su fundadora Manuela Molina solicitaron el cuerpo de santa Celeste para tener así las reliquias de su cuerpo, para que los feligreses tomaran como ejemplo la vida santa de ella que nunca negó su fe y amor por Cristo y fue una mártir siendo decapitada por mandato del Rey Abderramán II.”

LA SANTA EN EL CENTRO HISTÓRICO
Una enigmática historia colonial que ha llegado hasta nuestros días, que es algo de lo mucho que aun podemos encontrar en nuestro México mágico. Conózcala y vea las reliquias de una santa que llego a este país hace ya muchos años y que aún permanece ahí, en ese cuerpo vestido de novia, con esas marcadas facciones, como si estuviera dormida, visite a Celeste,  la santa desconocida.

Por Roberto S. Contreras Esparza

martes, 3 de marzo de 2015