miércoles, 3 de agosto de 2016

TEMPLO DE NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

ZUMÁRRAGA FUE SU FUNDADOR
En el año de 1532 fue fundado el Colegio de Niñas y Zuleta en lo que posteriormente serían las calles de Bolívar y Venustiano Carranza. Fue Fray Juan de Zumárraga quien le dio el carácter de Colegio con el objetivo de recoger y educar niñas huérfanas mestizas y españolas.
De su organización estuvo a cargo la Archicofradía del Santísimo Sacramento, con su sede en la Catedral Metropolitana. La institución funcionó inicialmente en una casa alquilada, con la dirección de una española viuda llamada Inés Álvarez. La instrucción que se le brindaba a las niñas era la doctrina de la fe católica aunque nunca fue dirigido por monjas, por lo cual se prefirió la experiencia de mujeres casadas o solteras en edad madura.
En el paso de los años se adquirieron varios inmuebles con la finalidad de tener mayor espacio para el Colegio, hasta casi lograr obtener la manzana completa, por lo que llegó a contar con cocina, botica, despensa, enfermería, dormitorios, biblioteca, baños, lavaderos, huertas y otros espacios numerosos y diversos. El colegio contó con una capilla sencilla de uso privado, sin embargo ésta fue sustituida más tarde por un templo más grande que posteriormente fue abierto a todo el público.
Durante los siglos XVI y XVII el colegio fue reconstruido y se realizaron numerosas reparaciones por los desastres que azotaron la ciudad de México. Lo mismo ocurrió en 1845 cuando el templo se dañó de nuevo y tuvo que ser remodelado, concluyendo en 1847. Fue hasta finales del siglo XIX cuando quedó bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes.
El interior de esta gran edificación es sobrio y pertenece al estilo neoclásico decimonónico. Destaca su belleza, grandiosidad y su altar principal dedicado a la Virgen de La Caridad, el cual está rematado por un relieve polícromo de “La Visitación”, que se realizó en el siglo XVIII. Su capilla lateral fue dedicada al Espíritu Santo y posee una belleza extraordinaria pues cuenta con esculturas de finos detalles en que se representan los dones del Espíritu.
Roberto Samael C E

miércoles, 8 de junio de 2016

AQUÍ VIVIÓ LEONA VICARIO

UNA CASA CON MUCHA HISTORIA
En esta morada de la calle de Brasil número 37, Leona Vicario vivió con Andrés Quintana Roo hasta su muerte, ocurrida el 21 de agosto de 1842. Posteriormente, Andrés Quintana Roo abandonó la casa, terminando sus días en el barrio de La Merced. Las primeras noticias generales que se tienen del sitio datan de 1526, fecha en la cual la familia Guerrero cedió a los frailes dominicos unas casas con el fin de que las habitaran mientras se terminaba de levantar la iglesia y el convento para su orden en un terreno frente a las mismas.
Hacia el año 1571, la propiedad pertenecía a Juan Velásquez de Salazar, regidor de Nueva España, quien arrendó las instalaciones al Tribunal del Santo Oficio. Entre 1680 y 1695, Juan Montero, Maestro Mayor del Santo Oficio, emprendió algunas obras de reparación, para hacerlo hogar de las beatas. Las sucesivas adaptaciones son obra del Arquitecto Mayor y Veedor del Gremio, Pedro de Arrieta, que han prevalecido hasta nuestros días.
Con el triunfo del liberalismo, el 22 de febrero de 1813 se suprimió el tribunal de la Inquisición, y la Intendencia de la Ciudad de México estableció en este inmueble la Renta de Lotería. En 1822, el Congreso Nacional que promulgó la Constitución de 1821, decidió honrar la memoria de los héroes caídos en lucha libertaria y recompensar a los que aún sobrevivían.
Leona Vicario creyó oportuno solicitar la restitución de una parte de los bienes que le habían sido incautados por las antiguas autoridades virreinales. El Congreso admitió su propuesta y le otorgó la Hacienda de Ocotepec, en Apam, y dos casas en la ciudad de México: la número 10 de la antigua casa de Cocheras, actual Colombia, y la número 37 de Brasil, antigua calle de Los Sepulcros de Santo Domingo.
Guillermo Prieto refiere en Memorias de mis tiempos que, como la casa resultaba adecuada para dividirse en dos partes según la costumbre de la época, Leona y Andrés vivieron en los altos y rentaron la parte baja. Su primer inquilino fue Antonio López de Santa Anna.
Otras actividades y ocupaciones que ha tenido esta casa, es que fue galería de arte, museo de sitio y sede del Centro Cultural Santo Domingo, dependiente del Instituto Nacional de Bellas Artes. En 1991 se fundó en este lugar el Centro Nacional de Información y Promoción de la Literatura, actual Coordinación Nacional de Literatura.
Roberto Samael C E

lunes, 18 de abril de 2016

¿QUÉ AQUÍ MURIÓ LA MALINCHE?

MALINTZIN, MALINALI O DOÑA MARINA
Se cuenta que la Malinche nació el año 1496 o 1505 y murió el año 1529, fue conocida también como Malintzin, Malinali o Doña Marina, una mujer de la costa del Golfo de México, quien jugó un papel activo, eficaz e importante en la conquista actuando como intérprete, asesora e intermediaria del invasor español Hernán Cortés, también fue su amante y dio a luz a su primer hijo, quien es considerado uno de los primeros mestizos. Hoy en día, en México la imagen de la Malinche es la encarnación de la traición, una víctima del conquistador español, o simplemente como la madre simbólica de la gente del México nuevo.
Esta mujer, la Malinche, se convirtió en una de las figuras relevantes y en la actualidad se funde entre la realidad y leyenda, por este motivo, muchos de los pasajes de su vida se cubren de misterio, como lo sucedido con su muerte, pues una de las versiones muy socorridas sobre su muerte, nos habla que, para evitar que pudiera declarar en contra de Hernán Cortés en el juicio que la Corona española llevaba en su contra por sus atrocidades que realizo en el nuevo mundo, ella fue asesinada en la casona ubicada en lo que ahora es la calle de República de Cuba, a un costado de la Plaza de Santo Domingo.
Con referencia a la historia entorno a  la casa de la Malinche, la maestra Ángeles González Gamio, describe que en la finca marcada con el número 95 de la calle República de Cuba y donde ahora se ubica una escuela secundaria, fue sede donde vivió y murió asesinada la Malinche, que en ese entonces estaba casada con el capitán español Juan Xaramillo, uno de los capitanes de Cortés, con el cual ella también tuvo una hija, después de haber tenido otro hijo con Hernán Cortés que tenía por nombre Martín Cortés, a quién el conquistador se llevó a España sin el consentimiento de la madre.
Según la leyenda, durante el juicio en contra de Cortés por las acusaciones en su contra por sus presuntos excesos y actos de corrupción, llaman a declarar a mucha gente. Resentida y enojada en su contra, por la traición amorosa y por lo de su hijo, la Malinche, quien fue la traductora del conquistador y por tanto conocía todos sus secretos, iba a declarar en el juicio, pero es asesinada misteriosamente antes de que pudiera hacerlo. Sucesos de este tipo son los que aún podemos conocer en nuestro Mágico Centro Histórico, todo es una mezcla de realidades y leyendas.
Roberto Samael C E

viernes, 8 de abril de 2016

MUSEO NUMISMÁTICO NACIONAL

UN LUGAR CON MUCHO DINERO E HISTORIA
En el Centro Histórico existe un lugar (como muchos otros de la zona), que al asomarnos podemos apreciar mucho de lo que fue nuestro pasado y este es especial, porque ahí se elaboraban, algunas de esas monedas que pudieron pasar por sus manos, dinero que fue usado décadas atrás. Los muros y bóvedas de esta impresionante construcción originalmente fueron las instalaciones del apartado y posteriormente ahí se establecieron los hornos de fundición.
Conocida como la Casa del Apartado, se nombre así, porque en el “Apartado” se separaba el porcentaje de la plata que debía enviarse a la Corona española, de ahí la quinta parte del metal extraído, además del total del oro que siempre se filtraba en los lingotes. En este edificio se acuño toda la moneda mexicana desde el siglo XIX hasta mediados de la década de los setentas del siglo XX
Esta edificación ha sido restaurada y se apegó en lo más posible a su estructura original. El interior de este edificio del siglo XVII contrasta por mucho con su rústica fachada, hay dos salones con enormes bóvedas y aún se conserva intacta la maquinaria decimonónica con la que se elaboró la moneda hasta el año de 1992.
Para evitar que los insurgentes se apropiaran del metal, la casa fue clausurada durante las revueltas de la Independencia y sustituida por los apartados establecidos en otras regencias. Tras negociar con los mineros de Real de Monte, Taxco y Guanajuato, el político y experto en mineralogía, Lucas Alamán, fundó su propio apartado cerca de Campo Florido, pero al quedar Santa Anna como presidente, lo expropia, y en 1842 lo reabre en el actual edificio.
Al lado de las máquinas decimonónicas con que se ensamblaba, laminaba, prensaba o cortaban las cizallas, los crisoles de granito para fundir plata parecen el instrumental de un alquimista. En medio de los claroscuros de las bóvedas tiznadas, que en momentos nos hacen sentir dentro del laboratorio de un hechicero, la Casa de Moneda brinda la ocasión de conocer el proceso de elaboración de esos objetos que incomprensiblemente se adueñaron de nuestras vidas.
Consta con 10 salas con una muestra del acervo, entre monedas, medallas y demás objetos utilizados para la acuñación. Aquí se resguarda los originales del escudo nacional. Los modelos vigentes para monedas, documentos, y medallas oficiales podemos ver en este interesante recinto. Si a usted le gusta la historia, si gusta de saber más de nuestro México pasado, visítelo, conozca más sobre nuestras monedas, de este maravillosos inmueble que aún existe y se encuentra en el corazón del Centro Histórico.
Roberto Samael C E 

lunes, 25 de enero de 2016

LA ESQUINA DEL PALACIO DE HERAS Y SOTO

LUGAR DONDE SE ENCUENTRA LA CABEZA DEL ÁNGEL
Esta casa virreinal, que perteneció a un platero español, resguarda planos, actas, fotografías, libros y mapas. Se cree que el edificio fue diseñado por el arquitecto Lorenzo Rodríguez. La casa perteneció a distintas familias hasta que fue vendida en 1941 a la Compañía Mexicana de Inversiones. Desde la década de los 80 resguarda el Archivo Histórico del Distrito Federal. Por suerte, el gobierno del D.F. lo compró en 1972 y lo restauró hasta devolverle su antiguo esplendor. Hoy en el número 6 están las oficinas del Fideicomiso del Centro Histórico, y en el 8 se resguarda el archivo histórico de la ciudad.
Realmente se trata de dos casas pareadas que fueron integradas por una sola fachada. Sin embrago, conservan la unidad de estilo. Ricardo Prado Muñoz, expone en una publicación de 1983 que se trata de dos casas independientes cuyos habitantes debieron tener una relación familiar muy cercana, aunque jerarquizada. Él le llama el Palacio de Manrique y la Canoa en recuerdo de los nombres que anteriormente llevaban las calles donde se ubica. La identificación de los propietarios originales fue motivo de polémica, ya que los Heras y Soto, a pesar de que habitaron y acabaron por transmitir su nombre al inmueble, no fueron sus constructores.
Ahora se sabe que fue construida, a mediados de 1760, por el platero Adrián Ximénez de Almendral y, a decir de los expertos, eso explica el detallado y finísimo trabajo de los relieves de cantera, tan bellos que para Manuel Toussaint no había otros que se le pudieran comparar. Este palacio, como tantos otros, tuvo diferentes usos. En ese proceso, sufrió modificaciones, mutilaciones y deterioro avanzado.
El origen de la dinastía Heras y Soto se sitúa en Santander, España, Allí nació, en 1759, Sebastián Heras y Soto, quien emigró a la Nueva España a mediados de la década de 1770. Por supuesto, hizo fortuna, lo que le permitió regresar a la península para casarse con Mariana Dauville. El primer heredero nación en Santander, en 1780; se llamaba Manuel. La familia se estableció en México en 1781.
El título de conde de Heras y Soto fue concedido a Sebastián por Fernando VII el 27 de Enero de 1811. Manuel fue el segundo conde y fue uno de los firmantes del Acta de Independencia en 1821 y, por breve tiempo, regente del imperio mientras Agustín de Iturbide se preparaba para coronarse. Sus descendientes destacaron no solo en el ámbito social, también en el cultural con personalidades como el filólogo Francisco Pimentel y Heras, quien heredó el título condal  en 1865. Por esta razón, la construcción también fue conocida como “Casa de los Pimentales”. Relacionado con la familia estuvo el historiador Joaquín García Icazbalceta, quien nació en esta construcción.
Aquí se encuentra la cabeza del Ángel de la Independencia que se cayó en el temblor del 28 de Julio de 1957, el día que cayó el Ángel en la ciudad de México se sintió conmovida, según lo apuntó la prensa en su momento, por la más terrible de las catástrofes motivada por un espantoso terremoto ocurrido a las 2 de la mañana con 40 minutos y 51 segundos, siendo uno de los más fuertes registrados en la ciudad.
Teniendo su epicentro en el Estado de Guerrero y una fuerza de 7.5 grados Mercalli, la tragedia causó grandes daños, entre ellos el derrumbamiento de varios edificios y conjuntos habitacionales, rompimiento de cañerías, pavimento y el más significativo de todos: la caída del “Ángel de la Independencia” (monumento que, por otro lado y en su correcta denominación es conocido como la “Victoria Alada”) el cual, cuenta un testigo del acontecimiento: “No se desplomo de un solo golpe, sino que se balanceó repetidamente de un lado a otro, de repente la columna se inclinó hacia la calle de Florencia, y se escuchó un crack estruendoso”.
Y el ángel de tres toneladas que se encontraba ahí desde hacía 47 años, cayó pesadamente rompiéndose en mil pedazos. 90 segundos duró el terremoto. Cinco minutos después, todo fue obscuridad y silencio. Comenzaron a verse chispazos por diferentes rumbos. Eran las líneas de alta tensión que estaban siendo probadas por las centrales de distribución de la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz. Según informes proporcionados por el señor Fidel Cossío, Gerente de Relaciones Públicas de la Compañía, todo el servicio eléctrico de la Ciudad de México quedó interrumpido durante los primeros minutos después del sismo.
Roberto Samael C E

domingo, 27 de diciembre de 2015

EL RELIGIOSO QUE FUE QUEMADO VIVO

BARTOLOMÉ GUTIÉRREZ RODRÍGUEZ
En la antigua esquina de las calles de los Donceles y Santo Domingo (hoy Brasil), nace Bartolomé Gutiérrez Rodríguez. Ilustre mártir que fue quemado vivo en Japón. Extrañamente, al pasar por esa calle de Donceles, ni nos imaginamos que historia hay detrás de esta retocada construcción, remembranzas de un pasado rico, mágico e impactante, pero veamos más sobre este insigne mártir mexicano. 
Sobre este personaje religioso, se sabe muy poco a comparación a otros que bien tiene catalogado la iglesia católica, su nombre de beato mártir, Bartolomé Gutiérrez Rodríguez, nació en México, D. F., su fecha de nacimiento no es exacta pero algunos expedientes y biógrafos lo ubican en el día 4 de septiembre de 1580 y murió el 3 de septiembre de 1932 en Nagasaki, Japón, siendo sus cenizas esparcidas en el mar. Y aunque no hay fecha exacta de su nacimiento, el archivo de la parroquia de la Asunción Sagrario Metropolitano de México consta que: “En cuatro días del mes de septiembre de mil quinientos ochenta años, yo el cura Francisco Loza bauticé a Bartolomé, hijo de Alonso Gutiérrez y de su mujer Ana Rodríguez”.
En 1596 tomó el hábito en el convento de San Agustín y profesó en dicha orden, hechos los estudios propios fue ordenado sacerdote y en 1606 fue alistado entre otros misioneros a la Misión en Filipinas, como era muy grueso no le tenían por capaz de soportar los trabajos y fatigas de la vida misionera a lo que el respondía: “Con esto habrá más reliquias que repartir de mi cuerpo, cuando muera mártir: que alguna vez pasaré a Japón, a morir por la fe de Cristo”.
Realizó dos viajes a Japón y en el segundo permaneció 15 años ejerciendo su ministerio activamente, en medio de tribulaciones y persecuciones. En 1631 fue capturado y trasladado con sus compañeros a Nagasaki donde fue prisionero durante tres años, para luego ser quemado vivo hasta que su cuerpo quedó reducido a cenizas y éstas fueron arrojadas al mar, esto sucedió el día 3 de septiembre de 1632. Hay una buena cantidad de mártires que cayeron y fueron sacrificados en Japón. Por ejemplo, un grupo de 26 mártires beatificados por el Papa Paulo V el 4 de septiembre en 1627, y que entre ellos el insigne San Felipe de Jesús (primer santo de México). El 7 de mayo de 1867 Pío IX mediante el breve “martyrum rigata sanguine” concedió que 205 mártires fueran llamados beatos con oficio y con misa en las órdenes, Dominica, Agustina, Franciscana y Jesuita. El beato Bartolomé Gutiérrez Rodríguez, tiene su proceso de canonización, y está en fase romana.
Roberto Samael C E

sábado, 26 de diciembre de 2015

EL RELOJ OTOMANO

LA ESQUINA DE LA RANITA
En esta esquina especial de Bolívar y Venustiano Carranza, podemos apreciar un magnifico reloj que fue un pomposo regalo que la colonia turca dio a México durante las celebraciones del primer centenario de la Independencia. Y al igual que en varias plazas de esta nuestra ciudad de México, en ésta también se construyó una caja de agua hacia mediados del siglo XIX, que serviría tanto a las residentes del Colegio de Niñas como a los vecinos en general. Hacia 1870, la plaza fue restaurada y rebautizada como Plaza Cinco de Mayo, se colocó una fuente esculpida en su centro, se arboló y se pusieron bancas bajo las sombras.
Diecisiete años más tarde, todo fue retirado, los árboles cortados y se rebautizó con el nombre de Victoria. Todo fue en vano, porque los vecinos no hicieron caso a ninguno de los dos nombres, pues para ellos siguió siendo la Plaza del Colegio de Niñas. La Ranita es otro nombre que popularmente recibe la plaza, debido a que una rana adorna la fuente, otro regalo (cabe destacar, que él no se sabe a ciencia cierta quien dono al simpático anfibio), la cual no fue retirada gracias a los boleros de zapatos que acostumbraban arrojarle moneditas y pedir su deseo del día cada mañana.
En contra esquina se encuentra el antiguo colegio de niñas, una de las instituciones privadas más reputadas de su tiempo, y que hoy alberga el Club de banqueros; en lo que ahora podemos ver las oficinas de Bancomer, en 1910 se encontraba el edificio del Banco de Londres y México, el más grande del país por ese entonces; y, cabe mencionar, sobre lo que actualmente es Venustiano Carranza, antiguamente la calle de Cadena, a media cuadra hacia el oriente se encontraba la residencia oficial de don Porfirio Díaz. Lo que hace a este pequeño monumento testigo, no sólo de la apoteosis del Porfiriato, sino de su momento más febril, cuando una turba iracunda exigía, desde la esquina de Isabel la Católica y Cadena, la renuncia del ex presidente.
Roberto Samael C E

martes, 1 de diciembre de 2015

UN ÁGUILA BICÉFALA EN EL CENTRO HISTÓRICO

UNA INVESTIGACIÓN INTERESANTE
Al caminar por las interesantes calles del Centro Histórico, sobre República de Costa Rica y Argentina, pudimos apreciar una llamativa águila al alto relieve que sobresalía en una esquina de una antigua construcción, el edificio en el que fue elaborado ahora es un viejo inmueble convertido en bodega con tiendas en su parte baja y puestos ambulantes por doquier. Pero para quien gusta de este tipo de ornamentas, esta peculiar águila bicéfala sobresale y llama la atención de inmediato. Al comentar este encuentro con un par de amigas que gustan de estos detalles tan especiales del centro, que por fortuna y en lo que cabe, aun se pueden apreciar, surgió el interesa por ahondar sobre lo que representa y para que fue creada. Y así iniciamos la búsqueda sobre tan especial ornamente y esto fue lo que averiguamos.

ESCUDO HERÁLDICO DE LOS HABSBURGO
Buscando aquí y por allá, se nos dijo que ese tipo de ornamento era el escudo heráldico de la familia de Maximiliano de Habsburgo, del cual sabemos que cuando se produjo la invasión francesa a México, el emperador francés Napoleón III promovió la idea de aprovechar las viejas aspiraciones monarquistas de la sociedad mexicana, se formó una comisión para escoger en Europa un candidato católico que respetase la cultura mexicana y que fuera su nuevo Emperador. Al ver Maximiliano lejana su oportunidad de tomar el puesto de su hermano, decide aceptar la propuesta de los emisarios mexicanos y del mismo Napoleón III de convertirse en Emperador de México. Lo que no  sabía es que su deseo de convertirse en Emperador lo pagaría con su vida, pues tres años después, los mexicanos que luchaban contra la invasión francesa lo tomarían preso y lo fusilarían en junio de 1867, cuando apenas tenía 35 años. Pero, ¿esa escultura del águila bicéfala tendría relación con las Habsburgo?

EL ÁGUILA BICÉFALA EN EL ESCUDO DE LA SANTA INQUISICIÓN
También supimos que, en 1535 el inquisidor general de España y arzobispo de Toledo, Alfonso Manrique, expidió el título de inquisidor apostólico al primer obispo de México, Juan de Zumárraga. Aunque este no creyó prudente establecer aún la Inquisición en México, cometió el tremendo error de formar proceso a un indio, señor principal de Texcoco, bautizado ya con el nombre de Carlos y nieto de Netzahualcóyotl, a quien acusó de seguir sacrificando víctimas a sus dioses. El inquisidor apostólico lo mandó a quemar vivo en la plaza pública el 30 de noviembre de 1539 para convertirlo en la primera víctima del Santo Oficio en la Nueva España. Zumárraga recibió regaño y castigo porque en las disposiciones reales y las reglas del Santo Oficio, se estipulaba que no se podían ejercer rigor ni pena contra los cristianos nuevos de la raza india. Al establecerse el Tribunal de la Santa Inquisición en la Nueva España, don Pedro Moya de Contreras asumió el cargo de inquisidor general y ya como inquisidor mayor estableció en México el Tribunal de la Fe, ese año, se considera oficialmente, como el del establecimiento del Santo Oficio en México. Y es de destacar que en cierto momento el Santo Oficio, utilizo un águila similar con el escudo de la Santa inquisición dentro, como se aprecia en este grabado que se encuentra en el palacio de Medicina de nuestro Centro Histórico.

EL ÁGUILA BICÉFALA EN EL RITO ESCOCES
Pero había más, y la investigación tomaba tintes misteriosos, ya que, también supimos que este símbolo, es utilizado entre los masones. Esta ave en la mitología romana estaba asociada con la principal deidad, Júpiter, y fue el emblema de algunas legiones romanas, de la Francia bonapartista, de Alemania y de los imperios ruso y austro-húngaro, y además forma parte del escudo nacional de México. La Francmasonería ha colocado a esta poderosa ave como emblemática de las virtudes que ha de poseer el masón escocés en las enseñanzas que en los distintos grados de los que componen el hermoso conjunto de rituales, símbolos, alegorías que ofrece el Rito Escocés Antiguo. El Águila Bicéfala tuvo su origen en la poderosa ciudad samaritana de Lagash donde fue considerada un símbolo de poder durante más de 2000 años antes de la construcción del Templo del rey Salomón. Posteriormente pasó de los samaritanos a los hombres de Akhad; de allí a los Hititas; a continuación a los Sultanes de Slkujian, de donde fue llevada, por los Cruzados a Europa, observándose este símbolo entre los Habsburgos y los Romanoff. El Símbolo del Águila de dos cabezas se conoció por primera vez en la Francmasonería en el año de 1759, después del establecimiento en Francia del Consejo de los Emperadores de Oriente y Occidente, Rito éste de 25 grados del que se deriva la mayor parte del actual sistema del Rito Escocés de treinta y tres grados.

BAR CANTINA EL ÁGUILA
Verdaderamente datos relevantes, pero continuamos investigando y creo que lo que encontramos no es tan extraordinario, ni misterioso como suponíamos, ya que una amiga nos remitió a cierta información de los años setentas y ahí averiguamos que, en la esquina formada por las calles de República Argentina y República de Costa Rica, anteriormente se les conocía como Calle de Vázquez y Calle del Reloj (no con el nombre de hoy), y el edificio que ahí se encuentra con ese singular relieve del águila con dos cabezas, fue elaborado a inicios de los años setentas y le daba nombre a una popular cantina que tuvo tiempos memorables y de gran concurrencia, ese bar se llamaba “El Águila”, y da origen a tan especial figura plumífera que ahora nos ocupa. Y aunque la cantina ya no existe, el ave se conserva como muda testigo de un pasado excepcional, ni tan mágica ni misteriosa como suponíamos, pero existe la posibilidad de que esa águila de dos cabezas bien podría ser parte de los sucesos que aquí expusimos y si no es así, creo que averiguar una muestra de su posible origen en este artículo, valió la pena, ¿o no?
Roberto Samael C E