viernes, 17 de mayo de 2013

LA PIEDRA DEL SOL (CALENDARIO AZTECA)


La Piedra del Sol es un disco monolítico de basalto con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexica y los cultos solares. Es común e incorrectamente llamarlo Calendario Azteca. Probablemente fue un cuauhxicalli (recipiente ceremonial). Mide 3,60 metros de diámetro, 122 centímetros de grosor y pesa más de 24 toneladas.

Es uno de los monolitos más antiguos que se conserva de la cultura mexica, cuyo tallado fue fechado alrededor del año 1479. Y ocupo en el Templo Mayor de México-Tenochtitlan un destacado lugar colocado sobre uno de los templos llamado Quauhxicalco, se pensaba que la Piedra del Sol era el más grande en dimensiones.

Fue derribada o enterrada al consumarse la Conquista de México y permaneció así hasta su hallazgo en el Zócalo, la plaza mayor de Ciudad de México, el 17 de diciembre de 1790. Fue colocada a un costado de la Catedral Metropolitana.

A finales del siglo XIX se trasladó al Museo Arqueológico de la calle Moneda y en 1964 fue trasladada al Museo Nacional de Antropología e Historia, donde preside la Sala Mexica de dicho museo y está inscrita en diversas monedas mexicanas.
Aquí estuvo recargada por muchos años la Piedra del Sol o mal nombrado  Calendario Azteca

También se sabe que tuvo un uso en posición horizontal, no vertical, como se exhibe hoy en día, y funcionaba como una plataforma de sacrificio gladiatorio, incluso posee una cavidad que servía como depositario de corazones y de sangre del guerrero vencido.

Se sabe que se realizaban sacrificios al dios Tonatiuh pero es difícil precisar cuántos, sobre todo por la influencia colonialista, que en su afán de descalificar la cultura local probablemente exageró el número estimado, concluyó el especialista.

La Piedra del Sol es una de las piezas monumentales más representativas de la civilización mexica, es un disco de piedra basáltica de 3.60 metros de diámetro y con un peso de más de 24 toneladas, y fue descubierto en 1791 a un costado de la Plaza Mayor (Zócalo) cuando se llevaban  a cabo trabajos de nivelación.

domingo, 12 de mayo de 2013

DE LA HABITACIÓN DONDE MURIÓ BENITO JUÁREZ


 
Benito Pablo Juárez García, nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, 21 de marzo de 1806 y falleció en la Ciudad de México, 18 de julio de 1872. Fue un abogado y político mexicano, de origen indígena zapoteca, Presidente de México en varias ocasiones del 18 de diciembre de 1857 al 18 de julio de 1872. Se le conoce como el "Benemérito de las Américas". Es célebre su frase… “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.”

Benito Juárez dormía en su alcoba de Palacio Nacional acompañado de su hijo menor Benito. Esa noche leyó un libro en francés, en la página 232 que describía la entrada del Emperador Trajano a Roma y el inicio de su gobierno de 20 años, Juárez dejó un pequeño papel con el texto: “Cuando la sociedad está amenazada por la guerra; la dictadura o la centralización del poder pueden ser un remedio para aquellos que atentan contra las instituciones, la libertad o la paz”. Esa noche sólo tomó un atole, tuvo náuseas que no lo dejaron dormir, por lo que despertó a su hijo Benito.

El 18 de julio a las 9.00 tuvo que llamar a su médico Ignacio Alvarado el cual llegó cerca de las 10.00. A las 11.00 tuvo calambres muy dolorosos que lo llevaron forzosamente a la cama. Tenía el pulso bajo y sus latidos débiles. El tratamiento aplicado (típico de la época) fue arrojarle agua hirviendo en el pecho, cosa que se le hizo luego de colocarle la olla hirviendo en el pecho. Con tal remedio, Juárez reaccionó. La familia pasó al comedor y se quedó en la recámara con el médico. Benito platicó al médico historias de su niñez. Le contó que el Padre Salvanueva era el hombre más bondadoso que él conoció. Ante la pregunta al médico de si lo suyo era mortal, el médico Alvarado le dijo: "Sr. Presidente: ¡Como lo siento!".

Benito Juárez siguió mal. Su familia estaba reunida, hijas, hijo, yernos y amigos. También diversos amigos y políticos fueron llegando a la sala. Juárez tuvo la insistencia de los ministros de relaciones exteriores José María Lafragua y el ministro de la Guerra Gral. Alatorre, en esa tarde ambos pidieron ver al presidente para recibir instrucciones. Juárez en ambos casos tuvo que vestirse y hablar con ellos, escucharlos y darles instrucciones. Los médicos mexicanos más prestigiados de entonces acudieron a Palacio Nacional: Gabino Barreda y Rafael Lucio pero nada pudieron hacer. Juárez se tendió de lado izquierdo poniendo una mano bajo su cabeza. Muy fatigado, con evidente falta de oxígeno sonrió e inmediatamente murió. Eran las 23.35 del 18 de julio de 1872 cuando los tres médicos reunidos declararon muerto al presidente. Sus hijas gritaban de dolor: “¡papá!, ¡papá no te vayas!”. En la actualidad, una placa en el lugar de su muerte da cuenta de ello. Juárez duró en el cargo de presidente catorce años. 1872 - Benito Pablo Juárez García, murió de angina del pecho, hubo un mes de solemnidades en todo el país en su honor.

sábado, 11 de mayo de 2013

ALEXANDER VON HUMBOLDT EN MÉXICO


Es considerado el llamado “Padre de la Geografía Moderna Universal”. Fue un naturalista de una polivalencia extraordinaria, que no volvió a repetirse tras su desaparición. Los viajes de exploración le llevaron de Europa a América del Sur, parte del actual territorio de México, EE.UU., Canarias y a Asia Central. Se especializó en diversas áreas de la ciencia como la etnografía, antropología, física, zoología, ornitología, climatología, oceanografía, astronomía, geografía, geología, mineralogía, botánica, vulcanología y el humanismo.

El 22 de marzo de 1803 llega con una fragata española de Guayaquil (Ecuador) a Acapulco, el puerto mexicano del Pacífico. Visita las cercanías y las describe en su diario, antes de proseguir su viaje el 29 de marzo por Chilpancingo y Taxco hasta la Ciudad de México (llegando el 12 de abril). En un México construido con las ruinas de la capital de los aztecas, Humboldt descifra el calendario azteca o Piedra del Sol que fue desenterrado en la Plaza Mayor, y hace varias excursiones en los alrededores. Por ejemplo, visita las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato y los impresionantes alcantarillados de la ciudad en Huehuetoca. Además sube el 19 de septiembre de 1803 a la cumbre del Jorullo, emergido de las entrañas de la Tierra cuarenta y cuatro años antes en el estado de Michoacán. Sus historias sobre el volcán se difunden rápidamente en Europa y atraen numerosos aventureros que quieren experimentar por sí mismos lo que ha descrito Humboldt en sus textos. El Jorullo se volvió el volcán más conocido entre los científicos.

En enero de 1804 Humboldt regresa a la alcantarilla de Huehuetoca y escribe sobre su penosa construcción, lamenta sobre todo las inhumanas condiciones de trabajo para los indios. También se preocupa de las circunstancias en las minas coloniales, escribe un amplio informe sobre la mina de Guanajuato e intercede a favor de los trabajadores. Estuvo muy activo en la ciudad de México, planeó perfiles geológicos, atendió exámenes del Colegio de Minería y visitó varias instituciones y eruditos. Las condiciones en las cuales encontró los institutos, las describe modélicamente ante todo debido a que blancos e indios trabajan juntos ahí. El 20 de enero de 1804 sale del centro cultural iberoamericano y va a Veracruz. Durante su viaje mide el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y escala el Cofre de Perote. La medición de los volcanes es una evidente prioridad de su viaje, en particular el Pico de Orizaba, que Humboldt midió sólo de lejos; esto tiene una importancia para los navegantes que se acercaban a la costa mexicana. Más estaciones en su camino son Puebla, Cholula y Xalapa. Después de su estancia en Veracruz (18 de febrero hasta el 7 de marzo) continúa su viaje por La Habana hacia los Estados Unidos.

En agosto de 1804 – después de cinco años de viaje - Alexander de Humboldt regresa con su material científico a París y es recibido y celebrado por diez mil personas. Entusiasmó y cautivó a la gente con su curiosidad y su saber. El tiempo siguiente lo pasa en París analizando sus resultados, en 1807 se muda a esta ciudad. Luego apoya a varios científicos y artistas (entre ellos el matemático Karl-Friedrich Gauss y el músico Felix Mendelssohn Bartholdy), y aconseja al joven Werner von Siemens con la fundación de su empresa. Los planes para su “segunda vocación en la vida”, un viaje de investigación a Asia, son obstaculizados una y otra vez. Humboldt y Bonpland publican varias obras de manera conjunta, la más importante de las cuales es el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, aparecida en francés, en 13 volúmenes, entre 1816 y 1831.

viernes, 10 de mayo de 2013

EL SITIO EXACTO DONDE SE ENCONTRÓ A LA COATLICUE


NUESTRA DIOSA MADRE
Coatlicue es la madre de todos los dioses del panteón azteca y una forma de la diosa de la tierra, madre de Huitzilopochtli, el dios del Sol y la guerra y de la Luna, la Coyolxauhqui. Las representaciones de Coatlicue muestran la parte mortífera de esta diosa porque la tierra, aparte de madre bondadosa de cuyo seno nace todo lo vegetal, es el monstruo insaciable que devora todo lo que vive, eso sin contar con que también los cuerpos celestes desaparecen tras ella. Coatlicue, en náhuatl “la de la falda de serpientes”, tuvo a su hijo más aguerrido en lo que se representa como un amanecer.
Cuenta la leyenda que era una viuda piadosa que un día que barría el templo y que una bola de brillantes plumas que caída del cielo la fecundó. Su hija la Coyolxauhqui e hijos, decidieron matarla en atroz arrebato de ira, pero Huitzilopochtli, dios de la guerra, que nació en el momento preciso y completamente armado lo primero que hizo fue matar a sus hermanas y hermanos, hoy la Luna y las estrellas.
La representación más importante de la Coatlicue es la que se conserva en el Museo Nacional de Antropología de México: tiene pies y manos en forma de garras, una falda de serpientes entrelazadas y el pecho cubierto por unos cráneos, manos y corazones humanos. La cabeza de la diosa está sustituida por dos cabezas de serpiente encontradas, que simulan dos chorros de sangre que brotan de su cuello cortado.

martes, 7 de mayo de 2013

IGLESIA SANTA CATARINA


REPOSO DE LA VIRGEN EN TIEMPOS DE EPIDEMIAS

Ubicada en República de Nicaragua esquina con República de Brasil. Con casi cinco siglos de historia, la actual Iglesia de Santa Catarina sigue en pie y ofrece uno de los mejores lugares para conocer de cerca la arquitectura colonial que existe en el centro histórico del Distrito Federal, con una destacada muestra del barroco español y el churrigueresco mexicano. Este edificio se consagró como parroquia, dado que el barrio proliferó rápidamente. Casi un siglo después, en el año de 1629, el edificio sufrió graves daños tras una aparatosa inundación; por esta razón, el inmueble fue reedificado y abierto al público en el año de 1662, gracias a las donaciones que hizo Doña Isabel de la Barrera, esposa de Don Simón de Haro.

Tiempo después, el templo fue demolido para llevar a cabo un nuevo proyecto arquitectónico que abrió sus puertas en febrero de 1740, el cual se mantiene en pie hasta la actualidad. Esta iglesia fue creada en 1568 para asistir a la Catedral Metropolitana con la población blanca, mestiza y castas, a la que tenía bajo su jurisdicción. Su construcción y mantenimiento fueron financiados por la cofradía de Santa Catarina Mártir, hasta que en el último tercio del siglo XVIII fue proclamada parroquia. Su advocación a la teóloga y mártir Catarina, patrona de la Real y Pontificia Universidad de México, la convirtieron en titular de una élite culta.

Uno de los privilegios que distinguió a la parroquia fue ser sitio de reposo de la Virgen de Guadalupe cuando se le trasladaba del Tepeyac a la Catedral Metropolitana, recorrido que solía hacerse en tiempos de epidemias, tormentas o ruegos para evitar calamidades. Su construcción y retablos barrocos fueron remodelados con un estilo neoclásico hacia mediados del siglo XVIII.

Por su jerarquía y ubicación geográfica, al comienzo del Camino Real, hacia el norte y noreste, y en línea recta hacia la Catedral, en el templo y la plaza de Santa Catarina se iniciaban diversos festejos que se celebraban en la capital. Hasta las primeras décadas del siglo XIX, en su plaza se instalaba semanalmente un mercado, y hasta 1810, antes del movimiento de Independencia, se montaban espectáculos para dar la bienvenida a los virreyes o festejar a la Real Universidad con sedas colgantes, lienzos coloridos, mascaradas y guardias montados.

EL BUSTO DE CUAUHTÉMOC EN EL ZÓCALO CAPITALINO

Cuauhtémoc fue el último tlatoani mexica de México-Tenochtitlán y cuyo significado del náhuatl es “águila que cae”, tlatoani de la Triple Alianza Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan o Tacuba, asumió el poder en 1520, un año antes de la toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés y sus tropas. Cuauhtémoc fue sobrino de Motecuhzoma Xocoyotzin. Cuando asumió el poder, los conquistadores ya habían sido expulsados de Tenochtitlán, pero la ciudad estaba devastada por el hambre, la viruela, y la falta de agua dulce. Cuauhtémoc llegaba a este momento tras haber sido jefe de armas de la resistencia a los conquistadores, dado que desde la muerte de Moctezuma previo a la Noche Triste, se le identifica como líder militar de los mexicas contra los que encabezó la resistencia y, una vez sometido, fue llevado por Hernán Cortés a la expedición que hizo a las Hibueras (hoy Honduras), y con el fin de evitar una rebelión del pueblo mexica ordenó que lo ahorcaran en un lugar de Tabasco llamado Huey Mollan, en 1525...
El busto de Cuauhtémoc, lo podemos apreciar en un pedestal sobre avenida Constitución, entre las calles Francisco I. Madero y 5 de Mayo, hacia las aceras de Catedral y Monte de Piedad. El busto es visitado en ceremonias para conmemorar el aniversario de su natalicio, cada 23 de febrero, o de su muerte, cada 28 del mismo mes, así como cada 13 de agosto, fecha en que se conmemora la rendición del pueblo mexica.